SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

CRITERIOS DE DIAGNÓSTICO Y ALTERNATIVAS EN EL MANEJO

Campaña de injurias y desaprobación. Explicarle al niño que a veces en una situación de enojo uno puede decir cosas de las que luego puede arrepentirse. Si ya llega a darse la participación activa en el menor, entonces en terapia se le deberá guiar para que aprenda a canilizar lo que siente y para poder identificar cuales son sus emociones y cuales son adjudicadas por uno de los padres y por la situación.

Razones alegadas para justificar la campaña de desacreditación. Ayudar al menor a encontar argumentos honestos y reales del por qué no querer ver a papá y a mamá y darle el tiempo y espacios necesarios para poder ir ubicando sus emociones en un espacio seguro.

Ausencia de ambivalencia en su odio hacia el progenitor. Guiar al menor en el encuentro de lo que siente en verdad por sus padres y trabajar en que está bien sentir enojo, injusticia, miedo, tristeza, etc. y como sacar esas emociones de manera sana sin que sienta que está fallando o dejando solo al otro padre.

Autonomía de pensamiento. Generar en el menor espacios de catarsis y a través de ejemplos prácticos ayudarle a identificar cuáles de los pensamientos y sentimientos nacen de sus experiencias y cuáles de las experiencias de los otros.

Defensa del progenitor aceptado. Trabajar en el siginificado real de lealtad para que el menor no sienta que está siendo parte del problema o que no está ayudando al progenitor aceptado. Se pueden ayudar con escenarios creados con pares.

Ausencia de culpabilidad. Generar en el menor empatía hacia ambos padres, poniendo énfasis en el padre no aceptado para que pueda recuperar la sensación básica de culpa y que así pueda decidir mejor en donde poner sus emociones profundas.

Escenarios y argumentos prestados. Ser el cable a tierra del menor ayudándole a conceptualizar las palabras o frases que está utilizando con el fin de devolverle el control de lo que dice y que a su vez esto sea congruente con las palabras que usa. Devolverle su lado infantil permitiéndole que se reconozca desde la edad que le corresponde.

Extensión del odio al entorno social del progenitor rechazado y a la familia. Recuperar los registros de memoria emocional del menor en relación a las vivencias positivas obtenidas a lo largo de su vida, frente a la familia y amistades del progenitor no aceptado. Ayudar a que el infante pueda sopesar todo el paquete de información buena y mala y encontrar puntos medios.

INFORMACIÓN BASE TOMADA DE LA CLASE DE PSICOPATOLOGÍA INFANTIL, POLIESTUDIOS

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